Pese a tener 9 años, me acuerdo perfectamente dónde estaba y qué hacía el 23 de febrero de 1981. Corría pistola de petardos en mano por el pasillo de la casa de mi vecino Antonio jugando a polis y ladrones.
Boni, su madre, vino alarmada diciendo que dejáramos los petardos para mejor ocasión "a ver si van a venir aquí los guardias".
El 11 de septiembre de 2001, trabajaba en Onda Madrid (la radio autonómica). Subía de comer a eso de las tres y pico de la tarde con Carlos Honorato: "Algo gordo ha debido pasar", me dijo Carlitos, "Fulanito y menganito, que no se llevan bien, están viendo la tele juntos". ¡Y coño si pasaba! Ese día no hubo La Tribu y todos nos convertimos en personal de Informativos, mientras la jefa de informativos se iba a por bocadillos y una reunión de la comunidad de vecinos.
El 11 de marzo de 2004 a las ocho menos diez de la mañana, la voz de Iñaki Gabilondo se me coló en el oído. "Fuerte explosión en la estación de Atocha". Trabajaba yo como jefe de la sección local del 20 Minutos Sevilla.
De un salto me metí en la ducha mientras trataba de hablar con mi casa en Madrid. Llamé a mi director adjunto, Fernando Vicente, y movilizamos a redactores y periodistas. "Si hay bomba en Atocha, no saldría ni llegaría ningún AVE a Sevilla", pensamos.
Es curioso cómo me cuesta recordar lo que comí ayer, y sin embargo recuerdo perfectamente qué hacia en 1981, en 2001 o en 2004.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada