Ciclistas abnegados, abueletes distraidos, fatigosos corredores, paseantes, jóvenes en tirantes y chanclas, parejas en magreo, mimos, estatuas humanas, lectores impenitentes, el saxofonista del 'my way', tarotistas sin futuro, el hombrecillo que baila en patines, el encargado del embarcadero, las familias que reman en familia, la estatua de Lucifer, la casa de fieras...
El Retiro ha reventado en mil primaveras, tantas como personajes lo transitan. Cada cual disfruta del Parque a su manera y lo hace suyo y de su propia actividad; es el telón de fondo en el que paisanos de aquí y de allá dibujan los trazos de un pedazo de vida cosido al solaz.
El Retiro ya huele a primavera, aroma que anticipa el ulterior olor a papel de la Feria del Libro.
Ya es primavera en el Parque del Retiro. Fuera de él, la vida transcurre ajena a las estaciones, tan mohína como de costumbre: entre humos, coches, mal humor y retroalimentada indiferencia.
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1 comentarios:
No se como he llegado hasta aquí, pero me ha gustado como escribes.
Ya es primavera por todos los rincones de España, en cada gesto, en cada mirada, se nota el calor de esa luz de primavera.
Un saludo.
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