miércoles 14 de septiembre de 2011

Cerró La Alta Taberna

Si pudiese echar en una pileta los cubatas y cervezas que me he bebido a lo largo de los últimos casi 20 años en La Alta Taberna, posiblemente podría llenar una piscina del tamaño del Parque Sindical de Madrid. Sumando horas, casi podría completar una carrera universitaria y un máster internacional. Todas las conversaciones iniciadas y terminadas en ardiente discusión completarían la 'Enciclopedia Británica' y el 'Amadís de Gaula'.

En estos días me he enterado de que La Alta Taberna ha cerrado, dejando tras de sí mil historias que nacieron aquel día en que Félix y Rus decidieron asociarse para coger un bar.

Tres escalones separaban la realidad de la calle de aquel mundo formidable de La Alta Taberna, un lugar donde los parroquianos parecían sacados de un sueño de Berlanga: gente de toda clase venidos de los sitios más insospechados de la geografía, que terminaban pegados a una barra de mármol testigo de las más altas extravagancias.

Daba igual la condición del que llegara de nuevas a La Alta Taberna... Allí todos terminábamos cortados por el mismo rasero. El intelectual bohemio y el iletrado terminaban a la par, igualados en cociente por arte de vinos y birras.

Días y noches entre el vapor de la conversación subida, la tele (más subida todavía) y el calor áspero de un local que poco a poco se fue dejando caer.

La Alta Taberna ha cerrado. Solo puedo darle las gracias a Félix, Miguel y Rus, que la hicieron posible... y a toda la parroquia, que tan inspiradores momentos me proporcionaron.

1 comentarios:

pancho dijo...

La próxima vez que nos veamos será en Canarias. Desconocía su faceta de "visitador de tabernas", por tanto, aprovecharé para llevarle a algún sitio típico de Las Palmas de Gran Canaria pá echar un pisquito.